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jueves, 23 de junio de 2016

Viaje a Marrakech. Baghrirs

¡Hola de nuevo!

Como comentamos en el anterior post del viaje, hoy venimos con la parte dulce. Os prometo que va a ser mucho más cortita, porque si ya con el calor no teníamos mucha hambre, menos nos apetecía meternos algo dulzón.

De lo primerísimo que quiero hablar es de los zumos de naranja. Son sensacionales y baratísimos. Además con el calor que hace entran de vicio. Había leído en un montón de sitios que eran de lo mejor, pero la verdad que yo creo que son como los nuestros pero que las circunstancias hacen que parezca elixir de dioses. Cada vez que pasábamos por la plaza Jemaa El Fna caía uno, e intentamos ir variando de puestos porque hay mogollón.

  

De los dulces típicos no probamos muchos, en realidad los que nos dieron nuestros amigos cuando fuimos a cenar a su casa. Eran Chebbakias y Briwats dulces, típicos de la época de Ramadán. Los primeros son de sésamo y cacahuete, y los segundos se hacen con de masa filo y rellenos de frutos secos como cacahuetes, almendras... y ambos llevan miel, algo muy usual entre sus dulces. además de esto, nos sirvieron en un platito el relleno de los pasteles, que también lo comen solo.



Por último, y una de mis partes favoritas, el desayuno. En el Riad al que fuimos, y supongo que en todos, te ponen un buffet libre con varias cositas para elegir. En el nuestro teníamos café, leche, zumo de naranja, el fantástico té de menta y para comer había una variedad de panes árabes, aceitunas, la mejor mantequilla casera del mundo, mermeladas de naranja y unos riquisisisisisisisimos Baghrirs, que son una especie de crepes esponjosos típicos de la gastronomía bereber. Suelen hacerse muchos de una sola vez ya que después calentándolos un poco en la sartén vuelven a parecer como si estuviesen recién hechos.



Estando allí compré un libro de recetas de dulces marroquíes, entre los que se encuentran los Baghrirs. Os dejamos la receta para que os animéis a probarlos en casa. 

Ingredientes:
1 taza de semola fina
1/2 taza de harina
1 cucharadita de sal
1 paquete de levadura química/ polvo de hornear 
2 tazas de agua caliente
2 cucharaditas de levadura de panadería 
1 cucharadita de azúcar fino

Preparación

En un bol mezclamos la sémola con la harina, la sal y el polvo de hornear.

En otro recipiente diluimos la levadura de panadero y el azúcar en un poco del agua caliente. Finalmente lo mezclamos todo y lo dejamos reposar una hora. Justo antes de cocinarlo hay que revolverlo con una cuchara.

En una sartén caliente poner un poco de la crema y cocinarlo solo por un lado. Veremos como se forman las burbujitas y quedará como un panal de abejas.

Servir caliente con miel, mantequilla, aceite o mermelada y disfrutar de un desayuno  maravilloso.



¡Feliz jueves de sorpresa!



martes, 21 de junio de 2016

Viaje a Marrakech. Tajín de pollo

¡Buenaaas! Como podréis haber visto en nuestras redes sociales, nos fuimos la semana pasada de viaje a descubrir Marrakech y de paso su gastronomía. Tenemos que admitir que debido al calor y que no estamos muy acostumbradas, no teníamos muchas ganas de comer, y además cuando llegábamos al restaurante o puesto nos inundábamos de agua de la sed que teníamos, así que menos sitio para comida. Aun así intentamos ir probando distintos platos típicos.

Empezamos el tour con un Coucous de carne con garbanzos en el Restaurante Chez Chegrouni, muy recomendado por sus vistas de la plaza Jemaa El Fna.



Esa misma noche para cenar decidimos quedarnos en el hotel y probar el Tajín de pollo, que estaba delicioso. A medida que probábamos algo nos parecía mas rico que lo anterior.


El segundo día nos fuimos de excursión a las cascadas de Ouzoud. Más que recomendable. Aunque son unas horas en autobús merece muchísimo la pena. Allí nos llevaron a un restaurante con vistas a la cascada más grande del norte de África, impresionante. Además, como no, la comida lo mejor que probamos hasta el momento, sin exagerar fue lo que más me gustó. Pedimos unas brochetas de pollo sensacionales, y mientras esperábamos nos trajeron aceitunas en aceite y con un poco de cebolla y perejil, que para un amante de las aceitunas son un auténtico lujo para su paladar, y una ensalada fresquita de tomate, pepino y patata. Finalmente, tras las brochetas, tomamos un poco de sandia. Sin duda la más sabrosa que he probado. Hay que decir que jamás vi sandias como las de allí, tanto de tamaño, más grandes que mi cabeza, como de color y sabor.












Ya de vuelta en Marrakech decidimos ir a la plaza Jemaa El Fna a cenar en los puestos, una experiencia que hay que vivir una vez en la vida. Nada más poner un pie en la zona de los puestos de comida, un mogollón de chavales ponen el ojo en ti e intentan convencerte de que te sientes en sus mesas. Hay que ir con humor y paciencia, saber sonreír y decir que no amablemente. Te dirán un montón de gracias en español, parece que se pasan el día viendo videos españoles para que por la noche te canten hasta el "Lore Lore, Macu Macu" y si tienes un poco de suerte hasta lo hacen bailando. Después de darnos una vuelta por todos los puestos decidimos volver a uno que tenia bastante gente (es lo que recomiendan) y además el chico había sido el más simpático de todos. De hecho, cuando íbamos hacia él nos pararon por el camino y vino a socorrernos, nos ofreció el brazo y nos fuimos a su puesto, el 12-15.

Pedimos unas brochetas variadas (pollo, ternera y cordero) y unas salchichas especiadas. Nos trajeron también el patito de aceitunas y el pan típico de allí, que normalmente te lo dan sin pedirlo. Para finalizar nos invitaron al famoso té de menta, algo que también nos dieron en las cascadas junto con la sandía.






Nuestro último día completo en Marrakech nos fuimos a dar un paseo en camello hacia la hora de comer y después estábamos tan cansadas y con tanto calor que ni nos molestamos en comer, un zumito de naranja revitalizante y para el Riad (es como llaman a los hoteles que están dentro de la Medina y son casas con patio rehabilitadas) a descansar unas horitas y a bañarnos en la piscina porque quedamos con unos amigos que hicimos para ir a su casa a probar y aprender a hacer el Tajín tradicional. Gracias a ellos os traemos una receta 100% marroquí.

Ingredientes:

Pollo troceado
1 cebolla
1 tomate
3 patatas pequeñas
1 limon
2 chiles
Un puñado de aceituna
Perejil
Especias para Tajín
Sal
Azafrán
Aceite
Agua

Preparación:

Empezamos picando la cebolla. Hacemos unas rodajas y el resto en taquitos, y lo ponemos en el fondo del  Tajín. Encima colocamos los trozos de pollo junto con un bueno chorro de aceite.


A continuación cortamos y añadimos el cilantro y la mezcla de especias. Cortamos un limón en gajos pequeñitos y lo ponemos encima. Este limón tiene que haber estado unas cuantas horas en agua con sal, si es del día anterior mejor, ya que así queda la cascara blandita y todo muy tierno.



Seguimos con las patatas troceadas en rodajas grandes, un tomate cortado también en rodajas y dos chiles encima tal cual. Añadimos unas aceitunas y echamos un par de pizcas de sal y un poco de azafrán sobre todo. Finalmente lo cubrimos hasta la mitad con agua y lo dejamos durante una hora a fuego lento y una media hora más a fuego medio alto. Lo mantendremos todo este tiempo con la tapa del Tajín y sin revolver en ningún momento.







Menuda pedazo entrada, pero queríamos contaros todo de manera resumida. Nos queda por hablaros de la parte dulce, del desayuno y los zumos de naranja, pero lo dejaremos para otra entrada.

Esperamos que os haya gustado y que os transporte un poco a la cultura marroquí, que sin duda es impresionante y fabulosa.

¡Ah! Por cierto, queríamos decir que fuimos en pleno Ramadán y no tuvimos ningún problema a la hora de buscar un sitio donde comer, comprar algo de comida o bebida. Son muy amables y por ejemplo nosotras que íbamos escondiéndonos por las esquinas para beber y no ser irrespetuosas, como nos dijo uno de nuestros amigos, a ellos no les importa que lo hagamos delante suyo, comprenden que es necesario para vivir y que además saben que nosotros no estamos acostumbrados. La verdad que quedamos encantadas al ver lo amables y humildes que son en general. 

Sin duda un destino al que queremos volver, nos queda mucho por descubrir :D