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martes, 10 de abril de 2018

Merenguitos (merengue suizo)

¡Bienvenidos de nuevo! Hace tiempo que tengo un par de recetas en la recámara que estoy ansiosa por compartir con vosotros. La receta de hoy es una de ellas, y la de la semana que viene ya es la estrella. Comienzo con esta porque nos servirá para la semana que viene también. Vamos a preparar unos merenguitos deliciosos y delicados perfectos para decorar postres (y para comer a palo seco tambien jajaja).

Pero primero quiero comenzar contándoos los tres tipos de merengues que hay:
  • Merengue francés: este es el más sencillo de preparar. Se consigue batiendo las claras con el azúcar hasta que se montan y luego se hornea. Se suele utilizar en tartas como por ejemplo en las siguientes que ya hemos preparado:
  • Merengue suizo: este tipo es de dificultad media y es el más brillante. Es el merengue que prepararemos hoy, perfecto para hacer decoraciones.
  • Merengue italiano: este último es el más complicado y que aun no hemos preparado aquí. Para hacerlo hay que hacer un almíbar de azúcar e ir incorporándolo a las claras en forma de hilo mientras las batimos.

Ahora que conocemos los tres tipos vamos a por nuestro merengue suizo para formar pequeños merenguitos.

INGREDIENTES:

2 clara de huevo l (70 gr.)
140 gr. de azúcar blanco
1 cucharadita de zumo de limón

PREPARACIÓN:

En un bol al baño María ponemos el azúcar y las claras de huevo.
Dejamos que el azúcar se disuelva lentamente y sin dejar de remover con una varillas, ya que si no se nos pueden cuajar las claras, y no es lo que queremos.

Probamos con cuidado de que el azúcar se ha disuelto. Para ello cogemos un poco con los dedos y lo apretamos. Si no sentimos granitos de azúcar lo tendremos listo y lo quitaremos del fuego. Si no seguiremos un poquito más, ya que este paso es muy importante para que nos salgan bien los merengues.
Pasamos a un bol más grande y lo batimos a máxima velocidad hasta que las claras monten y además enfríen. Tardaran un poco, no os alarméis.

Para darle más brillo al merengue, cuando esté frío le añadiremos  el zumo de limo y batiremos un par de minutos más. Al final obtendremos un merengue firme y brillante.
Con la ayuda de una manga pastelera formaremos pequeñas montañitas en la bandeja del horno forrada con papel de horno.
En este momento, podemos untar un poco la manga y el merengue con un palillo y colorante en pasta. Así conseguiremos espirales de colores todas diferentes entre ellas.
Con el horno precalentado a 80ºC hornearemos los merengues durante 1 hora. Debemos ponerlos en la altura baja del horno, con calor por arriba y por abajo.
Cuando ya haya pasado la hora los sacamos del horno y dejamos que atemperen antes de despegarlos. No tardaran mucho ya que son pequeñitos.

Salen bastantes, por lo que para almacenarlos debemos meterlos en un tupper o un cajita metálica y tenerlos fuera de la nevera, a temperatura ambiente.
La próxima semana os enseñaré como decoro una tarta con estas pequeñas delicias, pero para ello nos toca esperar, y mientras podemos ir practicando ;)
 ¡Nos vemos el próximo martes!
Muack!
Sofía G. Llaca

sábado, 24 de febrero de 2018

Cómo hacer buttermilk casero

¡Sorpresa! Esta semana hay doble receta. Si si, no me lo creo ni yo. 

La cuestión es que el próximo martes tengo preparada una receta para la que se necesita buttermilk, un ingrediente que yo al menos no encuentro en ningún supermercado cercano. Por lo que he podido comprobar, en muchas recetas inglesas y americanas se utiliza este ingrediente, por lo que me parecía interesante hacer un post de cómo prepararlo en casa. Ya en alguna ocasión lo he utilizado, como por ejemplo en la tarta Red Velvet, pero siempre será más fácil de encontrar si tenemos un post dedicado exclusivamente a esta mini receta, ¿no?

Aunque la versión que vamos a hacer no es exactamente lo mismo que la original, pero cumple su función.

La buttermilk o suero de leche original es el suero que se extrae al batir la nata para hacer la mantequilla. Por eso el nombre en inglés "mantequilla-leche". Si os apetece conocer mejor el origen de este ingrediente os recomiendo leer el post de Directo al Paladar en el que habla sobre ello (pincha aquí), es muy interesante.

Ahora vamos a por ello, ya veréis que es de lo más sencillo que existe.

INGREDIENTES
500 ml de leche
1 limón

PREPARACIÓN

Simplemente hay que exprimir el limón y añadírselo a la leche, revolver un poco y esperar, unos 10 minutos, a que el limón haga su magia. 
Parecerá que se corta la leche, pero en realidad es lo que estamos buscando.

En la receta del lunes necesitaremos 450 ml., pero no hace falta que hagáis los 500 ml. que pongo aquí. Será igual, 450 ml. de leche y el zumo de un limón. Eso si, en el caso de que en otra receta necesitemos 250 ml., solo utilizaremos medio limón. Es ir jugando un poco con las cantidades, para así no hacer de más y que luego no tengamos otra manera de aprovecharlo y acabemos tirándolo.

Bueno y menudo rollo que os acabo de soltar para una mini receta jajajaja. Si me doy cuerda no paro...

Espero que estéis teniendo muy buen fin de semana y que os guste esta sorpresina. Aunque en realidad en sí no es una receta, pero es muy útil para poder hacer otras ;)

Ya en nada vuelvo por aquí con una receta de la que estoy muy orgullosa. Ya veréis por qué :D

¡A disfrutar del finde!
Muack!
Sofía G. Llaca

martes, 7 de noviembre de 2017

Masa brisa o quebrada. Básicos de cocina

¡Buenos días de martes! ¿Que tal ha comenzado la semana? Por aquí estamos de maravilla, aun saboreando la tarta de la semana pasada. ¿La habéis visto ya? Si no es así, aquí os dejo el enlace para ver que fácil es hacer una tarta de calabaza.

En esa receta utilizamos una masa brisa para hacer la base de la tarta, y os decía que podíamos comprarla ya hecha o podíamos hacerla en casa. Así que hoy os voy a contar como hacer la masa tanto para tartas dulces como saldas, como por ejemplo para una Quiche Lorreine. Solo varía la cantidad de azúcar.

Con las cantidades que os pongo os puede dar para dos tartas, así que podéis dividir las porciones a la mitad o podemos congelar lo que nos sobre. Nos puede aguantar hasta tres meses, y para descongelarla solo hay que sacarla del congelador y dejarla en la nevera.

INGREDIENTES:

320 gr. de harina
225 gr. de mantequilla
1 cucharadita de sal
Azúcar: 1 cucharadita para recetas saladas y de 4 o 5 para recetas dulces
4-5 cucharadas de agua fría

PREPARACIÓN:

En un robot de cocina, podemos hacerlo a mano tambien, ponemos todos los ingredientes secos y la mantequilla fría cortada en cubitos pequeños. A velocidad media integramos los ingredientes hasta que quede como arenilla gordita.

Empezamos a añadir el agua de cucharada en cucharada hasta que veamos que se empieza a compactar. Serán unas 4 cucharadas de agua, pero suele depender de la humedad ambiental.

Ahora podemos pasarlo a la mesa con un poco de harina y terminar de amasar hasta que nos quede una bola lisa y firme. Si lo vemos necesarios, porque la masa esté pegajosa, podemos ir espolvoreando un poco más de harina, pero con cuidado de no pasarnos.
Envolvemos la bola de masa en papel film o transparente y lo dejamos al menos media hora en la nevera antes de utilizarla, así endurecerá un poco y será más fácil de trabajar.
Cuando saquemos la masa de la nevera la extenderemos con un rodillo en una mesa enharinada. Para que tampoco se nos pegue al rodillo es bueno enharinarlo un poco también.
Parece que todo es enharinar, pero es importante para que no se nos pegue. Esto también ocurre con el molde. Untamos con un poco de mantequilla el molde para tartas que vayamos a utilizar y lo espolvoreamos un poco de harina.
Colocamos sobre el molde la masa ya estirada y lo ajustamos bien a todos los bordes del molde.
Tras haber manipulado la masa, ésta volverá a estar blandita, así que la volvemos a meter en la nevera un mínimo de media hora.

Para pre-cocerla antes de añadirle el relleno podemos hacerle agujeritos con un tenedor o coger un papel de horno y hacer una bola con el (esto hace que sea más fácil de manejar), estirar la bola y colocar el papel sobre el molde con la masa extendida y cubrir con legumbres. Estas dos técnicas se utilizan para que no se formen burbujas en la masa y  no pierda su forma.
Horneamos a 180ºC grados con el horno ya precalentado hasta que la masa este dorada. Serán unos 15 minutos, pero ya sabéis que es mejor ir controlándolo. Sacamos del horno y ya está lista para añadir cualquiera que sea el relleno que vayamos a utilizar.
NOTA: Si vais a la receta de Quiche Lorreine que tenemos en el blog, veréis que tenemos otra receta de masa quebrada (salada), mucho más sencilla, ya que son solo tres ingredientes. La verdad que las dos son igual de buenas. La única diferencia es que esa es la que hace mi madre siempre, y esta la  que hago yo. Pero el resultado es el mismo. Así que podéis elegir la que más os guste ;)

Espero que esta receta os sea de utilidad y la pongáis en práctica.

¡Feliz martes!