martes, 28 de marzo de 2017

Wobbly cheesecake

¡Buenas! Un nuevo martes y con ello una nueva receta. La receta de hoy hace mucho que la quería hacer, pero desde diciembre se ha convertido en una idea obsesiva que me persigue a todas horas. ¿Porque desde diciembre? En diciembre hicimos escala en Japón, para ser exactos en Mizushima e Iwakuni y me regalaron unos bollitos típicos de allí Os juro que nunca había comido un bizcocho tan esponjoso y aireado. Así que el Woobly cheescake se convirtió en mi obsesión, desde entonces ni se la de vídeos y blogs que he visitado comparando esta receta, por eso debía ser la que hiciera a mi vuelta. ¡Y aquí esta! Lo cierto es que la receta no podía ser mas sencilla, aunque tiene un pequeño secreto que en nada os desvelaré. Pero sin más preámbulos vamos a la receta:


INGREDIENTES:

50 gr. de mantequilla
250 gr. de queso crema
100 ml.  leche
6 huevos
60 gr. harina 
20 gr. maizena
1 limon
1 cucharada de extracto de vainilla.
140 gramos de azucar normal.


PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos es precalentar el horno a 170ºC, por arriba y por abajo (como ya sabéis cada horno es un mundo y si vuestro horno es muy potente o por el contrario un poco lento deberéis ajustar estos datos al vuestro).

En un recipiente apto para el baño María ponemos la leche, la mantequilla y el queso. Lo ponemos al baño María mientras revolvemos sin parar asegurándonos de que se mezclan todos los ingredientes y no nos queda ningún grumo. Cuando tenemos una crema lisa y sin grumos, lo dejamos reposar hasta que enfrié. 

Separamos las yemas de las claras.

En un bol batimos las yemas con el zumo de limón, la vainilla y la ralladura de limón hasta que estén esponjosas. 

Tamizamos las harinas, y se las añadimos a la mezcla de las yemas poco a poco, mientras mezclamos con la batidora eléctrica evitando que nos queden grumos. 

Una vez que la crema de queso este fría la añadimos a las yemas. Es importante que este fría porque sino las yemas se nos cuajarían.

Ahora deberemos montar las claras que teníamos reservadas. Para ello es importante que estén a temperatura ambiente y que el bol que vayamos a usar este completamente limpio y seco. Una vez que las claras empiecen a subir vamos añadiendo el azúcar poco a poco.

Mezclamos el merengue con la mezcla de yemas. Para ello, echamos primero una cucharada de merengue en la mezcla de yemas y removemos para igualar texturas. Después, vamos añadiendo el merengue a cucharadas y lo mezclamos con unas varillas y movimientos envolventes para que no se baje.

Ponemos el molde en nuestra bandeja con agua y lo introducimos en el horno al baño María durante una hora. 

¡Y aquí viene el truco del almendruco! Como habréis observado esta receta se parece a un suflé, por eso es muy importante que lo dejéis enfriar sin sacarlo del horno para evitar que se baje.

Una vez listo podéis decorarlo con azúcar glas o con frutos rojos (según gustos)


¡Feliz martes!


sábado, 25 de marzo de 2017

Reto Alfabeto dulce XVII: Helado de yogur con galleta y sirope de mandarina


¡Hola hola! ¡He vuelto! Como sabéis llevo el último medio año embarcada y alejada de mis amados fogones, aunque Sofia los ha cuidado de maravilla.  

Cuando se escogieron los ingredientes yo estaba por Luisiana, navegando por el Missisippi y pasando un montón de calor (chincha rabiña que yo este año no he tenido invierno y no podía pasar sin decirlo). De aquella ya suponíamos que yo estaría aquí en la fecha del reto así que me puse a pensar recetas y claro a 26 graditos lo que más me apetecía era un rico helado; lo que no contaba es que al volver a Invernalia estaría granizando.... Aun así me había quedado con las ganas del helado y ademas después de tantos meses lejos me sentía un poco oxidada y tampoco me apetecía arriesgarme con algo muy complicado. Y menos  mal que no me metí en camisa de once varas, porque al final la lié gorda jajaaja cuando ya tenia la receta hecha y estaba recogiendo todo, se me calló el bol donde había vertido el sirope y he manchado hasta las cortinas, al final me he pasado más tiempo limpiando que cocinando xD. Pero bueno que no me enrollo más y os dejo con mi heladito.

Helado de yogur

Ingredientes:

4 yogures griegos
30g de miel
1 cucharada de extracto de vainilla

Preparación:

Vertemos los yogures sacando el exceso de suero si lo tuviesen, la miel y la cucharada de vainilla en un bol y mezclamos. Removemos con unas varillas hasta obtener una crema ligera y homogénea. 

Para hacer este helado a mano debemos remover cada cierto tiempo la mezcla ya en el congelador. Sino simplemente verterlo en la heladora y dejar que se haga durante unos 20 minutos. Una vez listo lo tapamos con papel de horno y cerramos bien el tuper.

Sirope de mandarina

Ingredientes:

4 mandarinas.
6 cucharadas de azúcar
Un chorrito de limón
Un chorrito de agua
Una cucharada de maicena

Preparación:

Pelamos las mandarinas con cuidado de quitarle todos los hilitos blancos que se quedan en los gajos, porque sino amargará (salvo que ese sea el efecto que buscáis claro esta). Una vez pelados, se ponen en un cazo con el agua, el azúcar y un chorrito de limón y se le da un hervor. Una vez hervido, lo batimos para crear una salsa homogénea y después lo pasamos por un colador de malla fina para evitar que queden restos de piel. Hecho esto volvemos a cocerlo añadiendo ahora la maicena para que engorde, lo cocéis hasta conseguir la textura de sirope.

Una vez que tenemos el helado y el sirope hecho solo queda servirlo. En un vaso ponemos la galleta (previamente molida) el helado y cubrimos con el sirope. Y ya solo queda mi paso preferido ¡Comérnoslo!



¡Feliz sábado!

martes, 21 de marzo de 2017

Pasta con chorizo

¡Buenos días de martes! Que rápido se pasa la semana.

Hoy tenemos la comida preparada, la semana pasada era el desayuno pero hoy ya tocaba algo salado y que reponga fuerzas para seguir la semana. Es uno de esos platos sencillos y rápidos que nos sirve para salir de un apuro cuando no sabemos que preparar para comer y además no tenemos mucho tiempo. Además los ingredientes son muy sencillos. 

La pasta con chorizo es una de mis favoritas, y no porque sea una loca del chorizo. Bueno... en realidad si es por eso. Pero además es que tiene muchísimo sabor y es una manera diferente tanto de comer la pasta como el chorizo. 

¿Queréis saber como lo preparamos en mi casa? Pues aquí os dejo la receta.

INGREDIENTES:
Pasta (la que más nos apetezca)
1 chorizo
Salsa de tomate
Aceite de oliva

PREPARACIÓN

Como veis en los ingredientes no he puesto cantidades, a parte del chorizo. Esta vez yo lo hice para cuatro personas, pero si lo hiciese para dos posiblemente también usaría un chorizo porque después me queda rondando por la nevera medio y no se cuando lo volveré a utilizar. Así que prefiero que tenga mucho chorizo, más bien, me encanta que tenga mucho chorizo.

Como es habitual en mi casa, la salsa de tomate es casera. Pinchando aquí tenéis el link a la receta. 


Comenzamos entonces cociendo la pasta según indique el paquete. No se muy bien medir las cantidades así que voy a ojo, y prefiero pasarme a quedarme corta.


Una vez que tenemos y la pasta hecha y el tomate también listo si es que lo hemos hecho el mismo día, empezamos a hacer la receta en sí.

Quitamos la piel y cortamos un chorizo en trocitos no muy pequeños, para que los podamos pinchar fácilmente. En la misma cacerola donde cocimos la pasta ponemos un poco de aceite y freímos el chorizo. Cuando lo tengamos como nos gusta añadimos la pasta escurrida y la salteamos para que se impregne de todo el sabor. Finalmente añadimos la salsa de tomate que necesite.





Y así de fácil tenemos la comida lista. Es rápido para preparar un día que no tengamos mucho tiempo. Pero si por el contrario vamos con calma podemos pasarlo a una fuente de horno, cubrirlo con queso y gratinarlo. Así queda espectacular, pero bueno... ¿qué pasta no queda espectacular gratinada? Hoy lo preparamos rápidamente para salir del paso, ya que no sabíamos muy bien que preparar para la comida, así que el truquito del gratinado tendrá que esperar hasta la próxima vez. Pero esto no me libra de ponerle un montón de parmesano en polvo porque me vuelve loca. Hay veces que pienso que como queso con la pasta en vez de lo contrario. ¿A alguien más le pasa?

Hasta aquí la receta de hoy. ¿Os animáis a probarla? Sabéis que nos podéis mandar fotos de vuestras recetas o comentarios de como os quedan y si os gustan. A nosotras no hace mucha ilusión saber esas cositas.


¡Hasta la semana que viene! :D


martes, 14 de marzo de 2017

Magdalenas de almendra con pepitas de chocolate

¡Buenas! Ya estamos aquí de nuevo.

Este fin de semana me apetecía hacer algo sencillo para pasar la tarde de sábado entretenida en la cocina y poder aprovecharlo como desayuno. Se me ocurrió hacer unas magdalenas sencillas con pepitas de chocolate, aprovechando que me habían sobrado de unas cookies que preparé el fin de semana pasado.

Estaba yo tan ricamente preparando los ingredientes y de repente, cuando voy a por la harina mis ojos se encuentran con un paquete de 125 gr. de almendra molida. ¿Cómo reaccionar a eso? Pues cambiando la idea original e incorporando la almendra a la receta. Y que bien que lo hice porque me encantó el resultado. Tanto es que ya no queda ni una magdalena en casa jajaja

Aquí os dejo la receta para que los probéis vosotros también

INGREDIENTES:
125 gr. de almendra molida
125 gr de harina
125 gr. de mantequilla
250 gr de azúcar
5 gr. de levadura química (tipo Royal)
4 huevos
150 gr. pepitas de chocolate

PREPARACIÓN:

Comenzamos batiendo los huevos. Cuándo estén a medio batir añadimos el azúcar y dejamos batir por unos 4 o 5 minutos. Veremos que aumenta mucho de tamaño.

Derretimos la mantequilla y lo integramos en la mezcla.

Es hora de añadir las harinas. Comenzamos por la almendra poco a poco. En un bol a parte tamizamos la harina junto con la levadura antes de añadirlo a cucharadas y no todo de golpe.

Cuando tengamos una masa homogénea, no hay que sobrebatirlo, añadimos las pepitas de chocolate con la ayuda de una lengua de cocina.

Preparamos en una bandeja de horno los moldes para magdalenas cubierto con sus papelitos especiales. Llenamos cada uno sin llegar arriba  para que no se nos desborden cuando crezcan en el horno.

El horno debemos tenerlo precalentado a 200 grados antes de meter las magdalenas. Las horneamos entre 14 y 17 minutos, dependiendo de nuestro horno. Lo importante es que al pinchar una magdalena el pincho salga limpio.

Dejamos enfriar en una rejilla antes de hincarles el diente.


Me salieron 18 en total de un tamaño estándar. Se me pasó por la imaginación hacerlas grandes, tipo muffin, pero no sabia si serían muy pesadas debido a la almendra y fue un acierto. No son super pesadas pero es mejor comerse dos magdalenas si nos apetece que un solo muffin, ¿no?

Por cierto, tengo una gran noticia. En breves y no se por cuanto tiempo ¡VOLVEREMOS A TENER A CRIS POR AQUI! Sinceramente espero que sea poco, no porque me quiera apoderar del blog, si no porque si vuelve a embarcar en poco tiempo significará que todo va bien y podrá acabar su año de alumno lo antes posible y estamos ansiosos de que se convierta ya en capitana :D

Y con este notición me despido por hoy :)


¡Feliz martes!

martes, 7 de marzo de 2017

Boston Cream Pie

¡Hola a todos! Otro martes por aquí y ya teníamos ganas de hacer una tarta, pero una de las chachis, de las que tienen capas y son graaaandes. Una tarta de las que ya se te llena la boca solo de pensar en ella. Hacía tiempo que había visto ésta que vamos a hacer hoy, la Boston Cream Pie, en un programa de recetas americanas y me pareció fabulosa, sencilla y que a casi todo el mundo, por no decir a todo, le puede gustar.

Victoria Sponge cake + crema + ganache de chocolate

Esa es la combinación, que parece muy refinada con el nombre en inglés pero que no deja de ser un bizcocho super esponjoso con crema y chocolate.

Normalmente cuando vemos que una receta americana lleva el nombre de "pie" se nos vienen a la cabeza esas tartas de base de galleta, masa quebrada u hojaldre, pero en esta ocasión no es así. Esto tiene su historia.

Cuando ésta tarta se comenzó a preparar en Estados Unidos no había lo que ahora se llaman moldes para "layer cake", esos que son bajitos y redondos que se usan para hacer las tartas con varías capas como ésta, por lo que utilizaban los moldes para "pie". Y por esa razón tan tonta se quedó con ese nombre.

Por otra parte podemos creer que es un postre típico de Boston, pero tampoco. Parece ser que el nombre de la tarta es una mentira en si misma. Lo que hoy conocemos con Boston Cream Pie derivó en su día de la tarta Victoria Sponge Cake (si, el tipo de bizcocho que se utiliza), que se llama así por ser uno de los postres favoritos de la Reina Victoria de Inglaterra. Resulta que en un viaje que hizo a Estados Unidos, un periódico neoyorquino publicó la receta de este postre, que era algo diferente, en vez de cubierto con chocolate estaba adornado con azúcar glas. Tiempo después fue cuando el Chef M. Sanzian, que trabajaba en la cocina del Boston's Parker House Hotel, hizo la modificación de añadirle la ganache de chocolate (si, ganache es femenino jaja). Y así, con esta serie de acontecimientos nació esta tarta como la conocemos hoy en día. ¡Ah! y se me olvidaba otro dato curioso, además se convirtió en el postre oficial de Massachusets. ¿Qué os parece? ¿Todo un poco lioso verdad? En realidad, aunque la historia es muy interesante, lo que hoy nos interesa es poder saborear este manjar. Y para ello os traemos la receta de esta peculiar tarta.

INGREDIENTES

Bizcocho Victoria Sponge Cake:
225 gr. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
225 gr. de azúcar
4 huevos
1 cucharadita de esencia de vainilla
200 gr. de harina de repostería
25 gr. de maizena
1 cucharadita de levadura química
4 cucharadas de leche

Crema pastelera sencilla:
1 sobre de Flanín El Niño (la misma crema que utilice para la tarta de crema)
4 cucharadas de azúcar
3 vasos de leche fría
3 huevos

Cobertura de chocolate:
150 ml. de nata de repostería
150 gr. de chocolate para postres
1 nuez de mantequilla (opcional)

PREPARACIÓN:

Bizcocho Victoria Sponge Cake:
Comenzamos con el bizcocho, ya que tendremos que dejarlo enfriar para poder montar la tarta. Yo lo hice la noche anterior.

En un bol blanqueamos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar. Nos tiene que quedar una mezcla blanquecina y suave.

Añadimos los huevos de uno en uno para que se integren bien y después añadimos la vainilla.

En otro bol tamizamos la harina junto con la maizena y la levadura. Cuando lo tenemos lo añadimos a la mezcla anterior e integramos bien. Finalmente añadimos la leche.

Nos tiene que quedar una masa suave y esponjosa. La dividimos en dos moldes redondo y bajitos, se suelen llamar moldes para layer cake, y lo horneamos a 180ºC durante unos 25 minutos. Recordad que el horno siempre hay que precalentarlo antes de meter los bizcochos.

En el caso de que no tengáis dos moldes bajitos, o uno y que lo hagas de dos veces pero es un coñazo, podéis hacerlo en uno alto normal y después corta el bizcocho a la mitad.


Crema pastelera sencilla:
Como puse en los ingredientes, es la misma crema pastelera que hice para la tarta de crema tostada. Primer hay que integrar los huevos con el contenido del sobre y el azúcar. Después añadir la leche y revolverlo bien. Lo ponemos a fuego medio y sin parar de revolver con unas varillas esperamos a que empiece a hervir. Retirar y dejar enfriar para poder rellenar la tarta.

En este caso añadí 1/4 de cucharadita de canela a la mezcla ya que en nuestra casa nos gusta mucho, pero no es necesario.

Ahora lo dejamos enfriar tapado con un papel film para que no se cree una capa dura y seguimos con los siguientes componentes.


Cobertura de chocolate:
En un cazo ponemos la nata y el chocolate troceado. Lo ponemos a fuego medio para derretir el chocolate. Cuando tengamos una salsa de chocolate sin grumos, ya fuera del fuego, añadimos la mantequilla y revolvemos para que se derrita. Esto sirve para que de más brillo, pero al igual que la canela en la crema pastelera, es opcional.


Ahora que lo tenemos todo listo empezamos a montar nuestra tarta. Primero preparamos los bizcochos cortando la parte abombada para que queden perfectamente lisos y así poder poner uno encima del otro sin correr el riesgo de que se nos desparrame la tarta una vez hecha.


Sobre una base ponemos tanta crema como nos sea posible. La verdad que con esta receta nos va a sobrar bastante crema que podemos aprovechar en otras recetas, o comer a cucharadas.


Colocamos encima el otro bizcocho. Como truco recomiendo poner la parte por la que hemos recortado hacia abajo y así nos queda la parte más lisa hacia arriba.


Cubrimos por encima con chocolate y dejamos que caigan unos chorretones por los lados. Esta tarta no hay que cubrirla perfectamente  si no que los chorretones son característicos. En mi caso  me emocioné con el chocolate y le puse mogollón, así que casi la cubrí. No hay remedio para mi amor por el chocolate, así que no me pude resistir jajaja. Pero ya sabéis, las recetas están para seguirlas hasta cierto punto y después amoldarlas a nuestros gustos personales, al fin y al cabo somos nosotros quienes nos lo vamos a comer, ¿no?


Y así es como quedó esta tarta tan sencilla, pero que maaadre mía, hacia mucho que no repetía y me tomaba dos porciones de seguido. Igual fue porque llevaba mucho tiempo sin comer tarta y estaba ansiosa pero me dio tal felicidad que no me pude resistir. Es super sencilla, no es más que bizcocho, crema y chocolate pero en realidad es una combinación perfecta. No tengo fotos del corte ni fotos bonitas haciendo un montaje porque una vez que nos pusimos manos a la obra ni nos paramos a pensar en las fotos, nos la devoramos.


Hasta aquí la receta de hoy con su historia incluida, lo que ha hecho que el post se nos alargue un poquito, pero siempre es curioso saber estas cosas, ¿no?

Por cierto, se que últimamente uso mucho la crema pastelera fácil, la de sobre, pero os prometo que sin tardar mucho tendréis en el blog una crema pastelera casera :)

¡¡Feliz martes!!

martes, 28 de febrero de 2017

Buñuelos de viento

¡¡Feliz Carnaval!!

Menudos días que llevamos de carnavales, disfraces y como no de buñuelos. Hace días que veníamos viéndolos en los escaparates de las confiterías, pero este año por primera vez los quería preparar yo, así que me puse manos a la obra.

Busque en varios libros de cocina y en algunos blogs y al final me decidí por hacer buñuelos de viento, sencillos, sin relleno. Ya de primeras no me quería arriesgar y fui a los sencillos. Tan sencillos que los primeros me salían crudos por dentro. Si, va con ironía. No fue culpa de los buñuelos, pobrecitos, si no mía. Así que poco a poco y bajando el fuego me empezaron a salir bien, y vaya como crecían de tamaño. Logré sacarlos adelante, y menos mal porque me salieron para regalárselo a un vecindario entero.

Aqui os dejo la receta ;)
INGREDIENTES:

200 ml. de agua
100 ml. de leche
60 gr. de mantequilla sin sal
1 cucharada de azúcar
Una pizca de sal
180 gr. de harina
1/2 cucharadita de levadura química
3 huevos grandes
Aceite suave para freír
Azúcar con canela para rebozar

PREPARACIÓN:

Comenzamos poniendo en un cazo el agua con la leche, la mantequilla, el azúcar y la sal. Lo calentamos a fuego medio hasta que la mantequilla se derrita y empiece a hervir. 


Lo separamos del fuego y añadimos la harina y la levadura previamente tamizamos y revolvemos sin para otra vez en el fuego , esta vez medio-bajo, veremos que conseguimos una masa homogénea que se despega del cazo. 


Lo volvemos a separar del fuego y lo dejamos atemperar unos 5 minutos.


Devolvemos el cazo a la cocina con el fuego bajo y empezamos a añadir los huevos uno a uno. No agregaremos el siguiente hasta que el anterior este integrado. Es un paso trabajoso y según mi brazo bastante cansado, pero merece la pena. ¡Esto es mejor que el gimnasio!


Después de mucho revolver y que se convierta cada vez un poco más difícil, obtendremos una masa pegajosa pero que se separa del cazo. 



 Ponemos en una sartén o freidora a calentar el aceite suave. Debemos poner a fuego medio para que se hagan bien y no nos quede el centro crudo. Veremos que doblen su tamaño a medida que se fríen. Si no pasa esto posiblemente signifique que cuando estén ya dorados por fuera el centro siga crudo, posiblemente sea por la temperatura del aceite, lo bajamos un poco y aunque tarden más en freírse quedaran mejor.

Vamos friendo poco a poco formando bolitas pequeñas con dos cucharilla. Las pasamos a papel absorbente para que suelten el exceso de aceite y después pasamos los buñuelos por azúcar con canela. También podemos pasarlos solo por azúcar o espolvorearlos con azúcar glas.


 Nos saldrán un montonazo, pero eso nunca es un problema porque están tan ricos y al ser de bocado se comen como pipas.


¿No os apetecen uno pocos para tomarlos hoy de postre? Le doy un puñado a todo el que los quiera, porque aunque están buenísimos yo estoy intentando ya ponerme con la operación bikini. Si, si, es muy pronto, pero por cosas como estas empiezo lo antes posible jajaja


¡Feliz martes! :)

sábado, 25 de febrero de 2017

Reto Alfabeto Dulce XVI: Éclairs de fresa y pistacho

¡¡Buenos días de sábado!!

Hoy es sábado 25 y con ello traemos nueva receta del Reto Alfabeto Dulce. Este mes nos tocó a María José del blog Mi aventura cupcake y a nosotras escoger los ingredientes, y después de hablarlo llegamos a dar con estos dos ricos compañeros, las fresas y los pistachos. Son dos ingredientes que en realidad combinan genial pero que no se suelen ver mucho juntos, al menos yo no suelo verlos mucho.

Los pistachos no habían sido nuestra primer opción, pero decidimos cambiarla porque posiblemente éstos fuesen mucho más fáciles de encontrar y estaban entre el top 3 de los ingredientes que habíamos pensado con la letra P. Por otra parte, aunque parece que va a ser fácil encontrar ingredientes que empiecen por la letra F no lo es tanto. De primera piensas "pero si hay muchísimos, como las fresas, los frutos rojos, las frambuesas..." pero hasta ahí, deja de contar. En el momento que nos pusimos a hacer listas de ingredientes para ver las opciones, aunque son todas muy ricas y fáciles de conseguir, pensábamos que habría más donde elegir. Pero en realidad aunque fuesen pocas eran geniales para preparar postres.

Y ya con nuestro ingredientes escogidos nos pusimos a pensar como locas. Y tanto pensar  me llevó al recuerdo de cuando fuimos Cris y yo a Madrid el año pasado a la vuelta de nuestro viaje a Marrakech. Uno de los días que estuvimos por allí lo dedicamos a pasear por la ciudad y en comer en algún sitio rico rico, y ya os digo que lo mejor fue el postre. Fuimos a una pastelería que esta por uno de los laterales del Retiro, que se llama Moulin chocolat (C/ Alcalá 77), que madre mía que pinta tenia todo. Habíamos ido recomendadas por una amiga y que bien que le hicimos caso porque nos pedimos cada una un éclair y vaya como lo disfrutamos. El mío era de praliné (mmmm se me cae la baba solo de recordarlo) y el de Cris creo recordar que era de frambuesas y pistacho (ojalá hubiese encontrado una foto de ellos) . Y de ese delicioso recuerdo nace esta receta :)

INGREDIENTES:

Éclair
170 ml. de agua
170 ml. de leche
100 gr. de mantequilla
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de azúcar
170 gr. de harina
2 huevos

Crema de fresas
250 gr. de fresas
100 gr. de azúcar
4 cucharadas de agua
125 gr. de queso de untar
250 ml. de nata para montar

Cobertura
180 gr. de chocolate blanco para postres
20 gr. de pistachos triturados

PREPARACIÓN:

Comenzamos haciendo los éclairs, para ello la masa que necesitamos se llama choux. En su momento hicimos Chouquettes con esta misma receta.

En un cazo ponemos el agua, la leche, la mantequilla, la sal y el azúcar. Dejamos que llegue a hervir con el fuego medio-bajo y revolviéndolo para que no se nos queme. Cuando haya hervido lo separamos del fuego, añadimos la harina y revolvemos muy bien para que no se nos formen grumos.

Pasamos la masa a un bol y revolvemos para que enfríe un poco antes de añadir los huevos. Vamos integradolos uno por uno. No será tarea fácil ya que da la sensación de que se nos ha estropeado la masa, pero no nos preocupemos porque es normal. Lleva un poco de trabajo pero después de revolverlo por un ratito vemos que nos queda una masa homogénea, pegajosa y fina.


Pasamos la masa choux  a una manga pastelera para formar los éclairs. Utilizaremos una boquilla redonda y grande, pero si no tenemos manga podemos usas una bolsita para bocadillo o de congelación haciéndole un corte en una esquina. Hacemos "columnas" como veis en el foto y como tip personal los podéis espolvorear con un poco de azúcar antes de meterlos al horno.


El horno tendremos que tenerlo precalentado a 180ºC. Metemos los éclairs y los dejamos hornear por unos 25-30 minutos hasta que veamos que cogen un color dorado suave. Los sacamos y dejamos enfriar en una rejilla.


Comenzamos con la crema de fresa, que podemos ir preparándola mientras tenemos los éclairs en el horno.

Troceamos las fresas y las ponemos en un cazo junto a las cuatro cucharadas de agua y la mitad del azúcar. Lo dejamos cocer a fuego lento por unos 10 minutos.

Trituramos las fresas ya cocidas y pasamos el puré por un colador para que nos quede suave y fino. Tendrá un color rosa oscuro precioso que dará ganas de comérselo a cucharadas, pero no, tenemos que dejarlo enfriar para poder seguir haciendo la crema.

Ahora es el turno de montar las nata junto al queso crema y el azúcar restante. Cuando lo tengamos bien montado y el puré de fresas que hicimos antes esté frío lo integramos con cuidado de no bajar la mezcla de nata. Reservamos en la nevera para que coja un poco más de consistencia antes de montar nuestro postre.

Por último hacemos la cobertura de pistachos derritiendo el chocolate al baño María o al microondas y después le añadimos los pistachos triturados.

Para que quede más fino el chocolate trituré los pistachos hasta que me quedó una harina fina y después lo tamicé con la ayuda de un colador.


Y ya al fin es hora de montarlos. Se pueden partir a la mitad o rellenarlos "inyectando" la crema. Para ésta última opción, see hacen un par de cortes pequeños por la parte de abajo del éclair e introducimos una boquilla fina de la manga pastelera. Rellenamos todo lo que soporten para que estén bien rellenitos y gorditos. Después bañamos la parte de arriba en el chocolate con pistachos y lo decoramos si queremos con algún pistacho entero o algún trozo de fresa. Lo repetimos con todos y lo dejamos aposentar hasta que la cobertura endurezca.


La verdad es que me ha sobrado bastante crema de fresa, con hacer la mitad seria bastante, pero el resto estoy entre meterlo a la heladera y ver que tal queda convirtiéndolo en helado de fresa, o comérmelo como yogurt. Quedó menos denso de lo que quería, pero posiblemente cometí el error de batirlo demasiado cuando añadí el puré de fresa... aprended de mis errores, esto pasa cuando no se tiene la suficiente paciencia. Me tocará practicar más.

Por otra parte, como me sobró también un poco de chocolate con pistachos lo que hice fue convertirlo en bombones añadiendo más pistachos troceados, pero en cachitos grandes, como si fuesen rocas de pistacho. Aun no las he probado, pero si el chocolate fundido con la harina de pistachos estaba buenísimo, los bombones no me decepcionarán tampoco :)

Y hasta aquí la aventura de los éclairs. Seguiré haciendo más y perfeccionando las cremas, porque son uno pastelitos que me encantan.


Feliz sábado a todos ;)